Duke, el gato rescatado que "trabaja" en el aeropuerto de San Francisco
Actualizado: 30 sept

Si alguna vez sentiste que el pecho se te apretaba mientras hacías la fila de embarque vas a entender enseguida por qué Duke se volvió una celebridad en el Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO). No vende nada, no factura equipaje, no revisa pasaportes. Su trabajo es mucho más simple y mucho más raro: sentarse en medio de una terminal caótica y bajarle el estrés a cualquiera que lo cruce.
Duke es un gato de terapia certificado que patrulla las terminales del SFO como parte del Wag Brigade, el programa de animales de bienestar del aeropuerto lanzado en 2013. Fue rescatado en 2010 de una colonia de gatos ferales en San Francisco y hoy es el primer y único gato terapéutico de la historia del aeropuerto.
De gato callejero a "empleado" de un aeropuerto internacional
La historia de Duke empieza lejos de cualquier pista de despegue. En 2010, San Francisco Animal Care and Control lo encontró famélico en una colonia de gatos ferales de la ciudad. Después de un breve paso por el refugio, lo adoptó Jennifer Morris, quien notó algo poco común en él: una tolerancia altísima a los estímulos y una calidez especial con desconocidos, incluidos los chicos.
Ese temperamento fue justamente lo que abrió la puerta al SF SPCA's Animal Assisted Therapy Program, la certificación que exige el Wag Brigade para cualquier animal que quiera integrarse. Duke la aprobó y, poco después, empezó a trabajar en la unidad de cuidados intensivos de un hospital como parte del programa Welcome Wags, visitando pacientes en uno de los contextos más estresantes que existen.
En 2023 sumó una nueva credencial: se convirtió en el primer gato del Wag Brigade del SFO, uniéndose a un equipo formado mayormente por perros, además de LiLou (la primera cerda terapéutica de un aeropuerto en el mundo) y Alex, un conejo.
¿Y qué pasa con los perros que estan en el aeropuerto para viajar?
Ahí aparece uno de los puntos más interesantes del trabajo de Duke: buena parte de las "visitas" que recibe en la terminal no son de personas, sino de otros perros y gatos que están a punto de subirse a un avión, muchas veces nerviosos, jadeando en su transportadora o tironeando de la correa. Un animal de terapia bien entrenado no solo transmite calma a los humanos: su sola presencia, quieta y despreocupada, puede bajarle la ansiedad a otra mascota que está viviendo ese mismo ambiente como una amenaza.
Es una especie de contagio de calma entre especies, y es parte de por qué el Wag Brigade elige animales con semejante tolerancia al estrés ajeno: no alcanza con que el animal esté tranquilo, tiene que poder sostener esa calma incluso cuando el que tiene al lado —perro o gato— está pasando por su peor momento del día.
Si estás por viajar con tu perro o tu gato, en Flying Paw te ayudamos a que ese momento se parezca más a un cruce tranquilo con Duke que a una fuente de estrés.




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